El picadero porno de los duques de Medina-Sidonia

La ciudad de Huelva vivió un momento de esplendor en el siglo XVII, cuando pudo jactarse de tener entre sus recién nacidos a una futura reina de Portugal. No, no es una historia inventada ni mucho menos; es totalmente real, y se debe a que los duques de Medina-Sidonia usaban la ciudad como su sitio de recreo, y por ende, de picadero particular.

Toda esta historia bien podía haber inspirado una auténtica epopeya xxx, porque tiene muchos tintes que podrían extenderse al porno actual. Los duques, condes además de Niebla, eran también señores de Huelva, y era allí donde mandaban a sus vástagos primogénitos para que aprendieran el gobierno de un territorio, antes de heredar el ducado, de más dimensiones y poder.

Mancebía

¿Os imaginas lo primero que visitaban estos jóvenes herederos nada más llegar a Huelva, lejos de la mirada atenta de sus padres? Apuesto lo que queráis a que las mancebías de las que os hablé en el anterior post, ya convertidas en auténticos burdeles y llenas de prostitutas maduras de gran experiencia, eran su primer destino, y no debe ser una locura pensar que la ciudad se podría haber llenado de los bastardos de estos señoritingos, follando sin control.

Pero he aquí que la protagonista de la historia no era una hija ilegítima, ni mucho menos. Luisa Francisca de Gúzman había nacido del matrimonio del conde de Niebla, Manuel Alonso Pérez de Gúzman, con la hija del duque de Lerma, Juana Gómez de Sandoval; el aristócrata no pudo librarse el matrimonio, ya que la joven prometida iba embarazada de su primer hijo, y se casó en la misma Huelva. Y allí fue donde nació su hija Luisa, que con el tiempo se convirtió en reina y regente de Portugal.

Podríais pensar que la historia acaba ahí, y  que este no sería el primer matrimonio más o menos forzado por un embarazo prematuro y no deseado. Pero es que doña Luisa, que desde pequeña demostró genio y figura, usó el sexo como forma de acceder a la corona, y también para conservarla para sus hijos. Todo un personaje, esta señora.

Es una pena que en esa época no hubieran existido ni siquiera las fotos caseras porno, porque al parecer las pinturas de la época no le hacen justicia. Parece ser que era todo un pibón, y lo peor, es que lo sabía, así que no dudaba en usarlo cada vez que se le presentaba la ocasión. Y no tuvo mejor ocasión que cuando conoció al príncipe Juan de Braganza, el futuro Juan de Portugal.

Este hombre era muy religioso, tanto que ni siquiera se atrevía a reclamar sus legítimos derechos al trono de Portugal, al que tenía tanto derecho como Felipe IV de España, que ostentaba en esos momentos la corona. Pero su primero prometida y después esposa no era tan remilgada, y no paró hasta conseguir que su marido se alzara contra la corona española, reclamando la de Portugal.

Luisa Francisca de Gúzman, reina de Portugal

Luisa Francisca usaba su belleza para embrujar a su esposo, como en los mejores vídeos porno actuales, esos en los que con sólo enseñar cacha, una tía consigue que cualquier hombre babee como un salido por ella. No conocemos sus métodos sexuales, pero debieron ser muy buenos para pasar de duquesa a reina consorte, y convertirse en regente a la muerte del rey, siendo una extranjera en la corte portuguesa.

Para mantenerse en el poder, se dice que no dudaba en usar cualquier suerte de maniobra, ya fuese honrosa o no. Así que no es difícil suponer que se siguiera valiendo del sexo a la muerte de su marido para mantener el trono para ella y para su heredero, que padecía retraso mental; quizá pensar en practicar incestos xxx, cuando su hermano acudió en su ayuda, sea demasiado, pero está claro que su límite no debió estar mucho más lejos, si consiguió todo lo que consiguió en tan poco tiempo.

Para su descargo y no pecar de machista, debo decir que esta reina fue la que consiguió la independencia de Portugal definitiva de España, dejando a su hijo Pedro II, heredero de su hermano, un reino sin ataduras, y con el apoyo de Inglaterra, con cuyo rey casó a una de sus hijas.

Así, Huelva se convirtió, casi sin quererlo, en la cuna de una mujer ilustre, que sabía lo que quería, que consiguió llegar hasta lo más alto del poder siendo proclamada reina, y que no dudó en usar todas las armas a su alcance para lograrlo. Si se comportaba como una puta barata no podemos asegurarlo, pero teniendo en cuenta las pocas opciones que una mujer tenía en aquella época, ¿quiénes somos nosotros para juzgarla?

Una ciudadana onubense que marcó la historia de una época, un honor del que pocas ciudades pueden presumir, aunque curiosamente su historia está bastante olvidada.